Padecer dolor es muy duro. Sin embargo, hay muchas medicinas que puedes tomar para reducir el dolor. Así que habla con tu doctor acerca de los medicamentos contra el dolor. También hay algunas otras cosas que puedes hacer para controlar el dolor, además de tomar medicación. Tres de estas son:
1.) Relajar los músculos tensos.
2.) Distraerte durante un procedimiento médico doloroso.
3.) Usar tu imaginación para pensar en cosas agradables cuando estás sintiendo dolor.
Relajación
Se obtiene el máximo efecto de aprender a relajarse si se practican las técnicas cada noche durante una semana seguida. Esta práctica no debería tomarte más de 15 a 20 minutos al día. Si tienes previsto realizar un procedimiento médico doloroso, practica tres noches antes de la cita. Cuando empieces a practicar, intenta reservarte 15 a 30 minutos de tranquilidad antes de la práctica. Puedes tomar un baño, leer un libro o hacer alguna otra actividad tranquila. La mejor manera de aprender a relajarse es en una habitación o zona que sea relativamente silenciosa, con luces suaves y donde no haga ni demasiado frío ni demasiado calor. Deberías estar en una posición cómoda.
La cinta de relajación dura unos 15 minutos y consiste en instrucciones para contraer (apretar) y luego soltar (relajar) diferentes grupos musculares, empezando por la cabeza y terminando por los dedos de los pies. Notarás que puedes relajar más grupos musculares y músculos más grandes a medida que continúes practicando durante la primera semana.
Respiración
Los beneficios de usar patrones de respiración son principalmente la distracción y una mayor relajación. Para hacer las respiraciones tienes que concentrarte y tendrás menos atención disponible para pensar en el dolor. Puede que necesites a un adulto para que te muestre las técnicas. A veces puede que te pongas nervioso/a y necesites ayuda para recordar las técnicas cuando estés sintiendo dolor.
Hay dos tipos de respiración que necesitas practicar y usar cuando estés sufriendo un procedimiento doloroso. Uno es una respiración torácica rítmica profunda, y el otro es una técnica de respiración regular pero más superficial. Una vez más, practícalas cada noche durante una semana hasta que conozcas las técnicas y luego practícalas tres noches antes del procedimiento.
Respiración torácica rítmica y profunda – Esta respiración se usará durante los ejercicios de relajación e imaginación. Consiste en hacer inspiraciones lentas, largas y profundas por la nariz (o boca si eres joven o tienes un resfriado) y soplando por la boca. Esta respiración está pensada para resultar relajante, así que asegúrate de no estar conteniendo la respiración, respirando más hondo de lo que resulta agradable o soplando demasiado rápido. Cada vez que sueltas el aire, acuérdate de relajar y expulsar "todas las tensiones". Para niños más jóvenes, puede ser mejor asociar la respiración con “soplar velas” e “inspirar suficiente aire como para salir volando”.
Algunos padres notan que pueden mantener mejor la atención del niño/a durante el procedimiento si usan la mano como una batuta para ayudar al niño a respirar. Por ejemplo, levanta la mano lentamente cuando quieras que tu niño/a inspire y bájala como señal para que expulse el aire.
Respiración regular y superficial – Para niños de menos de 7 años de edad, puede resultar útil usar la mano como una batuta, o una marioneta que “respire” con ellos, o visualizar una “imagen de la respiración” que puedan mantener en la mente, por ejemplo: Tut–Tut–Tut–Tut (parece un tren – cada vez que toca soplar, el conductor dice “Tut”).
Esta respiración consiste en dos respiraciones cortas y superficiales, el aire entra por la nariz y sale por la boca, y en la segunda el niño/a sopla y dice “Tut”. Esta técnica se usa como distracción durante una parte de un procedimiento que es desagradable o dolorosa. El ritmo y el ruido la hacen más compleja y requiere de más atención por parte del niño/a, dejándolo/la con menos atención para el dolor.
Imaginación
El propósito de las imágenes es aportar una relajación adicional y una sensación de seguridad usando la imaginación de tu hijo/a. Tu hijo/a trae conscientemente a su mente una escena agradable y utiliza los sentidos de oído, vista, olfato y tacto para hacer que la imagen sea más vívida. Cada niño tiene una escena única y especial. Algunas de las más comunes son: parques, playas, montañas, etc. Se utilizará energía para mantener esta imagen agradable cuando el niño/a tenga dolor. Tú, como padre/madre, puedes ser una ayuda muy especial para tu hijo/a. Puedes tener que hablar con él/ella para recordarle cómo suena, huele y qué tacto tiene la imagen, especialmente cuando tu niño/a se ponga tenso/a durante un procedimiento. Escucha la cinta de instrucciones para aprender a usar las imágenes.
Calor, postura, masaje y fisioterapia
Estas modalidades ayudan a aliviar el dolor identificando y reduciendo los factores biológicos y físicos que causan dolor. Los pacientes que las usan también aprenden más acerca de tener una postura correcta y la mecánica del cuerpo para reducir el dolor. Se cree que estas estrategias están asociadas con una liberación de endorfinas, que son hormonas que ayudan a estimular el cerebro y las sensaciones de bienestar.
En resumen, el dolor es un problema de los pacientes de FQ. A medida que haya cuidados médicos mejores y más avanzados para los pacientes con FQ, el dolor ya no será una gran causa de preocupación. Un uso eficaz de las modalidades tanto farmacológicas como no farmacológicas ayudará a los pacientes a lidiar mejor con el dolor asociado a la FQ.
¡Buena suerte! ¡¡¡Puedes hacerlo!!!
| Marion Broome es la decana de la Indiana University School of Nursing (Facultad de enfermería de la universidad de Indiana). Tiene un doctorado en desarrollo infantil y familiar de la Universidad de Georgia y es miembro de la Academia de enfermería americana (AAN), para la cual sirve como editora en jefe de Nursing Outlook, la publicación oficial de la AAN. En muchos círculos se la considera una experta y líder en la práctica e investigación de la enfermería pediátrica. Su investigación en el dolor pediátrico es patrocinado desde 1991 por la American Cancer Society y la NIH. |